jueves, 28 de enero de 2016

Protección frente al grooming

Cuando nuestros hijos e hijas van acercándose a la adolescencia comienzan a tener acceso a Internet y a las redes sociales, muchas veces sin supervisión adulta. Esta situación entraña muchos riesgos para los menores, entre ellos el ser víctima de grooming. Hemos encontrado este decálogo en la prensa, y nos gustaría compartirlo con las familias.
 1. Establecer con los menores normas adecuadas y consensuadas sobre el uso de internet. Es fundamental regular horarios, lugares de conexión, formas de supervisión, gestión de contraseñas, etcétera. Para ello te puede ayudar elaborar una especie de «contrato familiar» con cláusulas claras, pero recuerda que tanto menores como adultos deben firmarlo y responsabilizarse de su cumplimiento.
2. Informa a los menores sobre los ciberdelitos que se producen en la red, como el «grooming», y de los principales riesgos on line. No nos cansaremos de repetir que la mejor herramienta tecnológica para la prevención es una buena educación. Recuerda que tarde o temprano los menores estarán fuera de tu control y que se conectarán a internet desde otros ordenadores o desde dispositivos que no están a tu alcance directo, como smartphones, tablets, o relojes inteligentes.
3. Conoce las redes sociales en las que los menores a tu cargo están registrados y los amigos que tienen agregados. Ocúpate de conocer también las webs que visitan, qué hacen en ellas, para qué las visitan (recuerda que un "para qué" resulta menos inquisitivo e intimidador que un "por qué"), qué información personal han dado, qué permisos de geolocalización han ofrecido, etc.
4. Fomenta un diálogo adecuado que, a su vez, generará confianza. Solo así los menores a tu cargo acudirán a ti cuando tengan algún problema. No tengas miedo de hablar con ellos sobre internet, sexo, ciberdelitos, etc. Recuerda que, aunque los nativos digitales sepan más de Internet que nosotros, no saben más de la vida.
5. Pregúntate si conoces a todos los amigos que los menores a tu cargo tienen agregados en sus redes sociales y si verdaderamente sabes quienes son. Recuerda que los «groomers» se hacen pasar por menores.
6. Convénceles de que en ningún caso queden en persona con «amigos» a los que solo conozcan por Internet.
7. Fomenta que desarrollen un pensamiento crítico basado en pensar antes de publicar, ya sean fotos, videos, o comentarios que puedan perjudicarles. Haz que el menor se plantee esta sencilla pregunta: ¿Cuanto te disgustaría, del 1 al 10, que esa foto la viera todo el mundo que conoces?
8. Evita que los menores envíen fotografías o videos propios sin tu supervisión. Dependiendo de la edad, es fundamental -siempre es recomendable- saber a quién los envían y cuál es su contenido. En el caso de adolescentes de 16 años o más, creemos que la educación digital debería haberse iniciado tiempo atrás, pero en el de lo menores de 13, la supervisión y el control es crucial, pues aún no se han ganado la libertad de disponer de su propia imagen. De hecho, ni siquiera la ley les concede ese derecho, que se obtiene a partir de los 14 años (la edad mínima para poder configurarse un perfil en una red social).
9. Fomenta el uso de los dispositivos con conexión a Internet desde las zonas comunes de tu casa De esta forma los miembros de la familia compartirán experiencias como usuarios en la red con mayor transparencia y confianza recíproca. Instalar el ordenador en una zona común es una norma de seguridad inicial y básica.
10. Supervisar la utilización que hacen los menores de dispositivos con cámara integrada, como tablets y smartphones. Interésate por saber con quien se conectan y recuerda que la escasa o nula vigilancia de estos dispositivos con cámara es otro de los principales factores de riesgo.

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