jueves, 30 de junio de 2016

Este es mi último post

Hoy me despido del colegio y voy a pedir que me disculpéis si, por primera y última vez, escribo un post muy personal. Y lo firmo con mi nombre y apellidos.
Era diciembre de 2010 cuando, desde esta Asociación, apostamos por crear un blog con el fin de comunicarnos de manera más efectiva con los padres y madres que formaban parte de ella. Desde entonces han pasado casi seis años y puedo afirmar, con toda sinceridad, que el objetivo se ha cumplido. Hoy, cualquier miembro de la comunidad educativa puede, en breves minutos, tener una visión global de lo que se hace y se pretende hacer en esta Asociación. Me tocó a mí esta labor de difusión y divulgación, y he tratado de cumplir con todos los miembros de la comunidad, procurando tratar en términos de igualdad las noticias que me han ido llegando. Lamento y pido disculpas si en alguna ocasión no ha podido ser, por ignorancia o despiste casi siempre.
En el año 2003 mi hijo mayor, que tenía tres años, tuvo que entrar en el colegio y cursar Educación Infantil. Mi marido y yo decidimos, tras observar nuestro entorno e informarnos, que el colegio Eduardo Lucena era el que queríamos para nuestros vástagos. En 2005 entró mi segundo hijo, y en 2007 el pequeño. Nunca nos hemos arrepentido de esta decisión, y tras trece cursos completos formando parte de esta comunidad, sé que acertamos.
El colegio Eduardo Lucena es, dentro de la escuela pública, un referente en el barrio y en Córdoba. Los niños y niñas lo abandonan con doce años en dirección al instituto y la Enseñanza Secundaria Obligatoria, y salen con una formación académica y una educación que les caracteriza. Son respetuosos, solidarios, trabajadores y aplicados. Eso se lo debemos en gran parte a los profesionales que aquí trabajan, y de cuya labor vosotros y vosotras podréis seguir disfrutando en los próximos años. Yo, desde hoy, no.
Cuando el pasado 17 de junio se celebró la fiesta fin de curso, con lágrimas en los ojos vi que mi hijo menor se graduó, recibió su orla y se hizo mayor. Yo también me hice mayor, al tener no uno ni dos, sino tres hijos adolescentes en el instituto. He disfrutado de trece años en este colegio, y echaré de menos muchas cosas.
Echaré de menos las charlas con otras madres (o padres) en la puerta del colegio, aunque han ido siendo cada vez menos según mis hijos se han ido haciendo mayores y más independientes.
Echaré de menos las conversaciones con algunos miembros del profesorado que, tras muchos años y tanta colaboración, se han convertido en una parte de mi vida, dándoles clase a mis hijos o no, permaneciendo en el colegio o habiéndose trasladado o jubilado. Ellos y ellas saben quiénes son y cuánto les aprecio y respeto su labor.
Echaré de menos las reuniones de la Asociación de Madres y Padres, donde he ejercido la labor de tesorera durante los últimos seis cursos. Tras tantos años nos hemos convertido en fieles amigas y perennes colaboradoras. Seguiré viéndolas, pero ya no organizaremos desayunos ni fiestas juntas. Especialmente quiero nombrar a mi querida amiga y presidenta de la Asociación Inma Mediavilla, pues ha sido un placer compartir el trabajo con ella. Algunas otras se han ido, otras abandonarán la Asociación en breve, y a otras, afortunadamente para el colegio, les queda mucho por hacer… Es ley de vida según las edades de nuestros hijos e hijas.
Echaré de menos los madrugones (o las tardes sin siesta) para los partidos de fútbol y de baloncesto de los fines de semana. Siempre animando, nunca desfalleciendo, con otros padres y madres en la grada viendo cómo los entrenadores han ido enseñando a nuestros hijos e hijas compañerismo y juego limpio. ¡Olé por ellos!
Echaré de menos ser la madre delegada de la clase de mi hijo menor durante seis años seguidos. Afortunadamente el resto de las familias me han ayudado y han colaborado siempre, y la convivencia ha sido feliz. Algunos de sus hijos e hijas estarán en la clase con mi hijo el curso próximo, otros no… Ha sido un placer haber compartido estos años de Infantil y Primaria.
Echaré de menos formar parte del grupo de madres y padres delegados, que este último año se ha agilizado muchísimo con el WhatsApp. Qué alegría da estar en un grupo donde todos los miembros están por colaborar por la buena marcha del colegio.
Por supuesto, echaré de menos los grupos de WhatsApp dentro del colegio y su intensa vida interna, siempre respetuosa y sin salidas de tono. Que yo recuerde, en el último año, además del grupo de madres y padres delegados: el de la clase de mi hijo, el del AMPA, el de fútbol, el de baloncesto. ¿Me dejo alguno? Creo que no.
Echaré de menos los maratones deportivos de mayo y junio que convierten el patio del colegio durante un par de fines de semana en un festival de niños y niñas disfrutando sanamente gracias a la labor de Rafi y Azucena, responsables de actividades extraescolares, y sus colaboradores. Echaré de menos sus puntuales informaciones sobre temas ignorados por mí (eventos deportivos, premios, etc...), que me sirvieron para seguir inundando este blog de noticias. 
Echaré de menos la gran fiesta fin de curso, de la que ya habla el barrio entero. Los bailes, y los vestuarios, y el descanso y las charlas después de los bailes con la satisfacción de que, una vez más, todo salió bien.
Echaré de menos al Equipo Directivo del colegio. A mi querida Mª Ángeles, directora siempre amable, sonriente y sobre todo eficaz; al jefe de estudios Antonio; a la secretaria Mayca. Tengo que agradecerles su colaboración en todo momento.
Echaré de menos también a los miembros del Equipo Directivo anterior, con quienes tuve un intenso trato. A José Antonio, antiguo director; Rafael, antiguo jefe de estudios; Ignacio (ya jubilado, muchos no lo conocéis), antiguo secretario.
Y… ¿cómo no echar de menos a Carmen Palacios? Excelente profesional, excelente comunicadora, siempre contándome todo lo que hacen en el Aula Específica… Muchas de las entradas que se han publicado en este blog han sido posibles gracias a ella.
Y echaré muchísimo de menos publicar en este blog. Ha sido mi hobby durante varios años y lo he visto crecer disfrutando intensamente con ello. Para mí ha sido una satisfacción ver cómo el número de visitas se ha ido incrementando a lo largo del tiempo.
Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que he sido una privilegiada por haber pertenecido a esta comunidad durante tantos años. Ha sido un verdadero placer ser en ocasiones testigo y en ocasiones partícipe de los cambios y mejoras que se han ido produciendo.
Gracias, doy las gracias de todo corazón a este colegio y a toda la comunidad educativa por todo lo que me ha dado, a mí, a mi familia, a mis hijos. Seguiré pasando muy a menudo por la puerta, y podré decir con orgullo que mis hijos se educaron en el colegio público Eduardo Lucena.
Esther Madera Lastra

No hay comentarios:

Publicar un comentario